MADURAR


Lo confieso. Lo asesiné, lo maté. No lo soportaba más. Siempre en el medio, casi apropósito. Siempre con el bocadillo justo, en el peor momento. Pero ya no más. Tomé Partida de esta disputa, y decidí maltratarlo, hacerlo sufrir, hasta que me suplicase, y pidiera perdón por todo el sufrimiento, por atormentarme desde mis principios, por lastimarme hasta el cansancio, hasta hacerme llegar a estas instancias.

Siempre con ese vocablo formal, haciéndote sentir un inútil, siempre con la verdad bajo su lengua, siempre metiendo la nariz en ensaladas ajenas, sugiriendo siempre, una vergonzosa penante e irritante verdad.

Pero no, ya no lo pienso más. Auto convenciéndome bajo una conciencia sucia. Entendiendo que solo asi dejaría de ser un mono más. Dejé todo en la banquina. Aunque mis ganas de matarlo y seguir con mi vida (tal como la habia pausado aquel día que le abrí las puertas de mi casa. Desde aquel día que escuche su voz, diciéndome que hacer, tal como un monarca) seguían intactas.

Sin embargo, con el humor de los sobrevivientes, me alejé de mi mismo, de mi vida infantil, de noches con 'compañeros', de risas y amaneceres con gente que jamás nunca vi. De ese olor a gato, apuestas y promesas imprudentes. De payasos y de 'la pasta de campeón'.

Renuncie a la idea de matarlo, en ese instante de segundo en el que me di cuenta que es mejor entender esa Verdad, tomar decisiones coherentes, tener conocimiento de que hay mucho vino malicioso y Poco vino del mejor. Me Di Cuenta Que Es Mejor MADURAR.


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